El deshielo en Noruega deja al descubierto objetos intactos de hace siglos y preocupa a los arqueólogos

A fines del siglo XX, en los Alpes, dos alpinistas se toparon con un cadáver semienterrado en el hielo, cuya conservación era tal que pensaron que se trataba de alguien que había fallecido recientemente.
No obstante, luego de un análisis científico, se descubrió que la persona había vivido durante una época muy remota, más allá del 3000 antes de Cristo.
El hecho causó que se profundizara la investigación arqueológica sobre las montañas de hielo en Europa. Gracias a esto, años después, en Noruega se constituyó un programa específico para la tarea.
A pesar de que se encontraron miles de objetos antiguos, ahora, los arqueólogos están preocupados porque el deshielo avanza tan rápidamente que podría impedir la preservación de los elementos.
Ötzi, la momia más antigua de Europa
En septiembre de 1991, dos alpinistas que avanzaban por una elevada montaña de los Alpes de Ötztal, cerca de Hauslabjoch, en la frontera de Austria e Italia, encontraron un cuerpo semienterrado.
Ötzi, la momia hallada en 1991 en el hielo de los Alpes. Foto: Wikipedia (CC BY-SA 3.0)El cadáver, que sobresalía del hielo, estaba muy bien conservado, e inclusive tenía puesto ropa. A sus costados, además, hallaron armas y herramientas.
Por todo, los excursionistas pensaron que se trataba de una persona, probablemente también alpinista, que había fallecido hacía poco tiempo.
Sin embargo, las pruebas por datación por radiocarbono, algunas de las cuales se realizaron en el laboratorio de la Universidad de Oxford y en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, confirmaron que la persona hallada vivió entre 3350 y 3100 a. C.
Por tanto, “Ötzi“, como fue apodada, es la momia humana natural más antigua de Europa.
Pero lo más importante del descubrimiento fue que aumentó el apuro de los arqueólogos por la investigación en los glaciares y campos de hielo, ya que quedó reflejado que el calentamiento global acelera el deshielo y, por tanto, pueden aparecer restos humanos y objetos antiguos que, de no ser recogidos rápidamente, pierden la capacidad de conservarse.
En Noruega, particularmente, este interés se canalizó a través de un programa especializado.
Secrets of the Ice, el programa arqueológico de Noruega
La investigación de las capas de hielo en el país nórdico tuvo un impulso gigante en septiembre de 2006, cuando el excursionista Reidar Marsteinn halló un zapato de cuero en un antiguo campo de hielo ubicado en las montañas del condado de Innlandet.
Las pruebas situaron aquel calzado hace 3400 años y, tras ellas, nació Secrets of the Ice, un proyecto impulsado por el Consejo del Condado de Innlandet y el Museo de Historia Cultural de Oslo.
La misión del programa, según consta en su página web, es doble: rescatar artefactos que emergen del hielo de las montañas que se derriten en el condado de Innlandet y realizar investigaciones científicas sobre yacimientos y hallazgos.
El equipo de Secrets of the Ice ha recuperado unos 4500 objetos. Foto: Secrets of the IceDesde entonces, el equipo de Secrets of the Ice ha recuperado unos 4500 objetos, entre ellos cuchillos, esquís de madera, túnicas, trampas y puntas de flecha usadas por cazadores.
Además, gracias a las nuevas técnicas de secuenciación genética, ha podido estudiar fragmentos diminutos de ADN antiguo y reconstruir detalles sobre migraciones, enfermedades y parentescos. Julián Post-Melbye, investigador del proyecto, explicó que el equipo analiza incluso el polen adherido a los restos de animales y los parásitos presentes en estiércol conservado por el frío.
Todo esto es posible debido a que las placas de hielo inmóviles funcionan como cápsulas de conservación extraordinarias. A diferencia de los glaciares en movimiento, que terminan aplastando los objetos atrapados en su interior, estas masas heladas mantienen temperaturas bajas y reducen la actividad microbiana.
Gracias a esas condiciones, han sobrevivido textiles, madera y cueros en un estado casi intacto durante milenios.
Una carrera contra el tiempo
La urgencia que representa el deshielo, sin embargo, supera la capacidad de respuesta del equipo científico.
Esto es causado por la producción y el uso de combustibles fósiles, que liberan gases de efecto invernadero, principalmente dióxido de carbono y metano, que atrapan el calor en la atmósfera y elevan la temperatura global.
Los arqueólogos aceleran su trabajo debido al deshielo. Foto: Secrets of the IcePor si fuera poco, el panorama no es alentador. Según el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo, la producción mundial de combustibles seguirá creciendo durante esta década, pese a los compromisos del Acuerdo de París.
En Noruega, hasta el 80% del hielo de montaña podría desaparecer antes de acabar el siglo.
Post-Melbye explicó que el deshielo vuelve el terreno a explorar más inestable y peligroso cada temporada. “Me caí en una grieta el año pasado sin equipo de seguridad”, afirmó.
Pero lo que más preocupa a los investigadores es que deja al descubierto piezas intactas, lo que causa su destrucción en cuestión de horas.
A modo de ejemplo, en el Centro de Montaña de Noruega, Post-Melbye mostró una cesta vikinga de cuero que comenzó a agrietarse casi al instante cuando salió de una bolsa de conservación.
Secrets of the Ice trabaja con solo cinco arqueólogos para revisar más de 70 zonas donde aparecen restos cada verano. Por tanto, el equipo tiene un ritmo vertiginoso, con el que pretende rescatar miles de años de historia antes de que el hielo desaparezca definitivamente.
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El proyecto Secrets of the Ice
Fuente: www.clarin.com



